Lo que comenzó como una pequeña startup griega integrada por apenas 20 personas hoy se transformó en una de las compañías de GameTech más importantes del mundo. Esa fue la historia que compartió George Daskalakis, cofundador y CEO de Kaizen Gaming, durante su participación en el Athens Tech Festival, donde repasó los desafíos, aprendizajes y decisiones que impulsaron el crecimiento internacional de la empresa.
Durante su exposición titulada “Lo suficientemente locos como para intentarlo: de Grecia al mundo”, realizada en el marco del festival Panathenea de Atenas, Daskalakis relató cómo la compañía logró expandirse desde Grecia hacia tres continentes y consolidar a Betano como una de las marcas más reconocidas de la industria del entretenimiento online.
Una apuesta que nació en tiempos difíciles
Kaizen Gaming dio sus primeros pasos en 2012 con una inversión inicial de 700.000 euros y sin recurrir a financiamiento externo. El proyecto comenzó a operar a través de la marca Stoiximan en Grecia y, con el paso de los años, reinvirtió sus ingresos en tecnología, talento y desarrollo internacional.
Actualmente, la empresa tiene presencia en 20 mercados de Europa, América y África, y cuenta con alrededor de 3.000 colaboradores en todo el mundo.
“Con solo 20 personas logramos construir una empresa valuada en más de 10.000 millones de dólares”, destacó Daskalakis al recordar los inicios de la compañía.

Crisis, pandemia y capacidad de adaptación
Uno de los momentos más críticos para Kaizen Gaming ocurrió en 2015, cuando Grecia atravesó una profunda crisis financiera que derivó en controles de capital y cierre de bancos.
Según recordó el CEO, la medida dejó inhabilitados el 93% de los métodos de depósito utilizados por los clientes, afectando de manera inmediata los ingresos de la empresa.
Cinco años después, la pandemia de Covid-19 volvió a poner a prueba la capacidad de reacción de la compañía. La suspensión global de los eventos deportivos provocó una fuerte caída en la actividad, aunque la experiencia acumulada durante la crisis económica permitió responder con rapidez.
En ambos escenarios, Kaizen Gaming optó por fortalecer su presencia en el mercado griego y aprovechar las oportunidades que surgían en medio de la incertidumbre, una estrategia que terminó impulsando su crecimiento.
Aprender de los errores para crecer
La expansión internacional también estuvo marcada por algunos tropiezos. Daskalakis reconoció que el desembarco inicial en Polonia no cumplió con las expectativas debido a errores en la estrategia comercial y en la adaptación al mercado local.
Sin embargo, esas experiencias sirvieron como punto de partida para ajustar el modelo de crecimiento y aplicar las lecciones aprendidas en otros países, especialmente en Rumania, donde encontraron una fórmula más efectiva para la internacionalización.
A partir de esa experiencia, el empresario alentó a los emprendedores a desarrollar proyectos con visión global desde el comienzo.
“Hay que empezar localmente, pero construir pensando en el mundo desde el primer día”, sostuvo.

El desafío de liderar la industria
Aunque Kaizen Gaming ya figura entre las principales compañías de iGaming del planeta y acumula importantes reconocimientos internacionales, su objetivo sigue siendo ambicioso.
La empresa continúa apostando por la expansión global de Betano, marca que además participa como Promotor Oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026™.
Para Daskalakis, el verdadero éxito no se mide únicamente en valoraciones económicas, sino en la capacidad de construir una organización competitiva a nivel internacional y desarrollar el talento de quienes forman parte de ella.
“Nuestro objetivo es convertir a Betano en la marca más confiable y número uno del mundo en nuestra industria”, afirmó.
Los consejos para quienes emprenden
En el cierre de su presentación, el CEO compartió algunas recomendaciones para quienes buscan desarrollar sus propios proyectos empresariales.
Entre ellas destacó la importancia de elegir cuidadosamente a los socios estratégicos y preservar, en la medida de lo posible, el control sobre la compañía.
Además, remarcó la necesidad de encontrar un equilibrio entre el crecimiento profesional y la vida personal.
“La vida es mucho más que una empresa”, expresó, aunque reconoció que alcanzar resultados extraordinarios exige un nivel de compromiso total.
“Para crear algo realmente especial, hay que estar obsesionado con ello”, concluyó.