El chino mandarín llega a cuatro escuelas secundarias provinciales de Córdoba de la mano del Instituto Confucio
El chino mandarín llega a cuatro escuelas secundarias provinciales de Córdoba de la mano del Instituto Confucio

El chino mandarín llega a cuatro escuelas secundarias provinciales de Córdoba de la mano del Instituto Confucio

Aprender a decir unas primeras palabras en chino, reconocer caracteres, conocer el significado de los animales del zodíaco o descubrir la historia detrás de una ceremonia del té. En cuatro escuelas secundarias cordobesas, esas experiencias ya forman parte de la vida cotidiana de las aulas.

Durante este ciclo lectivo, estudiantes y docentes comenzaron a participar de una propuesta piloto que incorpora el chino mandarín y distintos aspectos de la cultura china desde una mirada intercultural.

La iniciativa se lleva adelante en el IPEM 43 Presidente Hipólito Yrigoyen, el IPEM 86 Gabriela Mistral, la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó y el IPEM 270 Gral. Manuel Belgrano, instituciones secundarias con orientación en Lenguas.

El proyecto surge del trabajo conjunto entre las escuelas y el Instituto Confucio de la Universidad Nacional de Córdoba, con clases planificadas de manera articulada entre las profesoras de chino mandarín y los docentes de los espacios curriculares involucrados.

La propuesta apunta a que el aprendizaje de una lengua vaya acompañado por el conocimiento de la sociedad y la cultura en la que esa lengua se desarrolla.

Del idioma a la cultura

En las aulas, el chino mandarín aparece como una puerta de entrada a otros modos de comunicarse y de interpretar el mundo. Durante esta primera etapa participan dos profesoras nativas de China pertenecientes al Instituto Confucio, que acompañan el proceso de aprendizaje en las instituciones.

En el IPEM 270 Gral. Manuel Belgrano, por ejemplo, las clases se complementan con actividades vinculadas con diferentes expresiones culturales. El zodíaco chino, el té, la gastronomía y la escritura de caracteres con pincel son algunos de los temas que despiertan la curiosidad de los estudiantes.

Mía, profesora de chino mandarín de la institución, contó que el interés de los alumnos va más allá del aprendizaje de palabras y expresiones.

“A los chicos les interesa mucho la cultura china. Estudiamos el zodíaco, el té y la comida china, y también practicamos la escritura de caracteres con pincel. Les gusta mucho conocer una cultura diferente y aprender sobre China”.

Ese entusiasmo también aparece entre los estudiantes. Andrés, alumno del IPEM 270, relató que las primeras clases lo llevaron a continuar explorando el idioma por su cuenta.

“La verdad, desde que empezó la clase de chino en el colegio, me encantó y estuve estudiando bastante por mi cuenta, sobre todo el idioma. De la cultura voy aprendiendo de a poco”.

Aprender lenguas para conocer otras realidades

La experiencia del IPEM 270 se vincula además con la cátedra Estudios Interculturales, donde el aprendizaje de diferentes lenguas se relaciona con el análisis de realidades sociales y culturales diversas.

Virginia Graso, profesora de la cátedra, explicó que el espacio busca generar instancias de reflexión a partir de los intereses que manifiestan los propios estudiantes.

“Es una materia muy linda porque trabajamos no solamente desde la perspectiva del idioma, sino también desde la interculturalidad, abordando temas actuales de la sociedad que nos permiten reflexionar junto a los chicos. Muchas veces ellos mismos traen temas que después debatimos en clase”.

Gimena Barrientos, también profesora de la cátedra, destacó el trabajo por proyectos como una herramienta para incentivar el aprendizaje.

“Los chicos tienen facilidad para aprender distintos idiomas porque parten de algunos intereses que les son muy cercanos. La idea de la cátedra siempre es trabajar en base a proyectos, reconocer los intereses de los grupos y, a partir de ellos, motivarlos a generar proyectos que les permitan construir con las distintas lenguas con las que estamos trabajando”.

Una profesora nativa como puente cultural

En la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó, el contacto con una profesora nativa suma otra dimensión a la experiencia.

Roxy, docente de chino mandarín de la institución, valoró la posibilidad de compartir no solo el idioma sino también elementos de su propia cultura con los estudiantes cordobeses.

“Me encanta poder enseñar el idioma y la cultura china en un país tan lejano al mío. También me emociona mucho ver el interés de los chicos por conocer mi cultura y aprender mi idioma”.

Para los alumnos, ese intercambio permite transformar el aprendizaje en una experiencia de contacto directo con otra cultura. Constanza Valentina, estudiante de la escuela, destacó esa posibilidad:

“Es una experiencia muy linda porque nos permite aprender un idioma nuevo y conocer otra cultura. También nos da la posibilidad de poder dialogar con personas nativas de allá y, aunque al principio parece difícil, cuando prestamos atención a las clases se hace más fácil”.

Renata, otra de las estudiantes, también valoró la posibilidad de acercarse a nuevas lenguas y descubrir “diferentes formas de comunicarme”.

Una experiencia que busca ampliar horizontes

La incorporación del chino mandarín forma parte de las políticas educativas provinciales vinculadas con el fortalecimiento de una ciudadanía plurilingüe y la promoción del diálogo intercultural.

Para Pablo Carpintero, coordinador de la UCCLE, el objetivo excede el aprendizaje estrictamente lingüístico.

“Incorporar el chino mandarín en nuestras escuelas no significa solamente sumar una nueva lengua, sino generar oportunidades para que los estudiantes conozcan otras culturas y desarrollen nuevas formas de comunicarse”.

La propuesta tiene como antecedente una experiencia implementada durante 2025 en escuelas primarias municipales, también en articulación con el Instituto Confucio, que fue valorada por las instituciones educativas participantes, las familias, los estudiantes y la comunidad.

En esta nueva etapa, el desafío es llevar esa experiencia al nivel secundario y generar nuevas herramientas para que los jóvenes puedan desenvolverse en contextos culturales y lingüísticos diversos.

En ese sentido, el ministro de Educación, Horacio Ferreyra, remarcó la importancia de incorporar la interculturalidad como parte de la formación.

“En estos tiempos que son complejos y controvertidos, es clave abordar la interculturalidad para poder convivir y, fundamentalmente, no solo aprender un idioma, sino también su cultura”.

Una primera etapa con mirada hacia el futuro

La experiencia permitirá evaluar durante este ciclo lectivo el funcionamiento de la propuesta, realizar ajustes pedagógicos y fortalecer el trabajo conjunto entre las escuelas y el Instituto Confucio. A partir de los resultados de esta primera etapa, está prevista una expansión progresiva hacia otras escuelas secundarias de la provincia, de acuerdo con la pertinencia que cada institución determine dentro de su Proyecto Educativo Institucional.

De esta manera, el chino mandarín comienza a incorporarse a nuevas experiencias educativas en Córdoba. Para los estudiantes que ya participan, el desafío no se limita a aprender una lengua diferente: también implica acercarse a una cultura distante geográficamente, pero cada vez más presente en un mundo atravesado por los intercambios entre sociedades.

La propuesta busca que aprender un idioma sea también una oportunidad para conocer otras perspectivas, dialogar con otras culturas y ampliar los horizontes de formación.

En ese marco, Ferreyra vinculó la iniciativa con la política educativa provincial y sostuvo que se trata de una propuesta que apunta a que los estudiantes “aprendan más y mejor” en Córdoba.

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