De baldío a modelo: Bella Vista consolida 24 huertas inclusivas, el intendente recorrió el espacio
De baldío a modelo: Bella Vista consolida 24 huertas inclusivas, el intendente recorrió el espacio

De baldío a modelo: Bella Vista consolida 24 huertas inclusivas, el intendente recorrió el espacio

El intendente Daniel Passerini recorrió el centro modelo del programa Huertas Inclusivas, una iniciativa de la Municipalidad de Córdoba que combina sustentabilidad ambiental, producción de alimentos saludables e integración social en distintos barrios de la ciudad.

La propuesta se desarrolla actualmente en 24 huertas distribuidas en espacios comunitarios, donde participan vecinos y vecinas de diversas edades, realidades sociales, etnias y géneros. El programa promueve la agricultura urbana y la gestión sostenible de espacios verdes como herramientas de inclusión y fortalecimiento comunitario.

En esta oportunidad, el jefe comunal visitó la Huerta Inclusiva de barrio Bella Vista, un espacio que nació del trabajo articulado entre el Ente BioCórdoba, la Fundación La Quadra y la Biblioteca Popular de Bella Vista. Allí, un predio que permaneció baldío durante más de 15 años fue transformado en un punto de encuentro, contención y producción, convirtiéndose en referencia de sustentabilidad para la zona.

El municipio acompaña con materiales y mano de obra para el mantenimiento del lugar, que por su ubicación estratégica integra a vecinos de Bella Vista y también de barrios cercanos como Güemes y Observatorio.

Hoy, este espacio produce plantines, árboles, chip y alimentos frescos que abastecen al propio programa, a cinturones verdes de la ciudad y a más de veinte huertas barriales. De este modo, demuestra el impacto concreto que puede generar la agricultura urbana cuando se trabaja de manera articulada y participativa.

Las huertas que forman parte del programa Huertas Inclusivas se caracterizan por su fuerte impronta social. Participan instituciones vinculadas a la salud y la inclusión, como hospitales, geriátricos, comedores comunitarios, organizaciones que acompañan a personas con discapacidad o con consumos problemáticos, además de fundaciones solidarias.

Producción y diversidad en Bella Vista

La Huerta Inclusiva de Bella Vista funciona como centro de capacitación, usina de insumos y modelo de referencia para organizaciones que buscan formarse en agroecología urbana. Cada semana, vecinos y voluntarios se suman a distintas tareas productivas y formativas.

En estos meses de verano se destaca la producción hortícola de tomate, pimiento, cebolla, ciboulette, puerro, acelga, lechuga, rúcula, achicoria, zapallito, maíz, repollo, zucchini, brócoli y coliflor. También crecen plantines aromáticos como perejil, orégano, tomillo, menta, romero, peperina y burro. Otras especies, como lavanda, cilantro, citronella y curry, cumplen funciones repelentes y aportan color al entorno.

Las flores —caléndulas, copetes y gallardías— no solo embellecen el espacio, sino que atraen polinizadores, favoreciendo un ecosistema equilibrado. Entre los frutales se encuentran higuera, níspero, mora, vid y cítricos como kinoto, limón, naranja y mandarina.

El lugar también alberga especies nativas como espinillos y algarrobos, y produce semillas destinadas principalmente a sectores de la ciudad que carecen de arbolado.

En toda el área se observa el uso de chip generado en el propio predio, que ayuda a evitar el crecimiento de malezas, mejora la estructura del suelo y favorece la aireación de la tierra.

Además, gran parte de la infraestructura fue construida con materiales recuperados: cajones, ladrillos y cañas recicladas que consolidan un modelo basado en la economía circular y el aprovechamiento de recursos, reduciendo costos y cuidando el ambiente.

Entre los proyectos en crecimiento se destaca el gallinero, donde actualmente conviven un gallo y dos gallinas, con la proyección de incorporar diez gallinas ponedoras para fortalecer la producción local.

De esta manera, la Huerta Inclusiva de Bella Vista se consolida como un ejemplo concreto de cómo un espacio abandonado puede transformarse en un motor de desarrollo social, ambiental y comunitario.

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